Bajo el Velo
“Minotauro” nació de una experiencia real. Un día entré por error en una comunidad que no conocía y, mientras intentaba encontrar la salida, fui adentrándome por callejones y pasadizos que parecían conducir siempre a otros callejones y otros pasadizos.
Había tensión en aquel lugar. Casas cerradas, miradas atentas, miedo a la policía, miedo al crimen. Y también estaba mi propio miedo, creciendo a medida que comprendía que ya no sabía cómo volver.
Fue allí donde el laberinto de Creta apareció ante mí de otra forma.
El Minotauro dejó de ser solamente la criatura del mito y pasó a representar fuerzas que aprisionan, intimidan y se alimentan de la vulnerabilidad humana. El laberinto ya no estaba hecho de piedra, sino de desigualdad, violencia, silencio y caminos que parecen no ofrecer salida.
Pero en aquel mismo laberinto encontré personas que me ayudaron. Gente común que me indicó el camino y me permitió salir.
Tal vez por eso veo esta canción como algo más que una historia sobre la bestia.
También habla del laberinto, de quienes están obligados a vivir dentro de él y de los hilos de Ariadna que todavía aparecen donde menos los esperamos.